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sábado, 16 de septiembre de 2017

Ortografía: normas o conciencia ortográfica?


Hoy colabora en el blog Juan José Millán, docente, psicopedagogo y neuropsicólogo infantil. Actualmente es Jefe del Departamento de Orientación del Colegio Suizo de Madrid además de dirigir el Centro Psicopedagógico Área 44.

Podéis visitar su página web con artículos interesantísimos www.juanjosemillan.es y seguirlo en Facebook o Twitter @webjjmiles

Todo un honor contar con su colaboración!!!


Ortografía: ¿NORMAS O CONCIENCIA ORTOGRÁFICA?

A la hora de abordar el aspecto de la ortografía hemos de diferenciar, a priori, varios aspectos sobre los que debemos tener clara nuestra acción o la categorización que llevamos a cabo sobre el adolescente que escribe con faltas de ortografía, porque… ¿son todas las faltas de ortografía iguales?


Vamos a ver que no, y que no todas presentan la misma implicación, y por tanto, no podemos realizar el abordaje reeducativo desde el mismo prisma en todos los casos.

Vamos a desmontar las temidas faltas de ortografía en adolescentes a lo largo de este artículo, no obstante, hagamos una primera introducción, que pude resultar interesante de cara a la comprensión de la falta ortográfica.

Inicialmente hemos de tener bien claro que la ortografía es una construcción del ser humano (y por tanto algo no innato) que se elabora en base a la evolución de una lengua.

Al tratar este tema con mis alumnos de Primaria siempre suena algún comentario del estilo: “¿entonces son unos señores que se inventan las normas de ortografía?” o “¿y por qué se complican tanto la vida?”

Pues realmente no les falta mucha razón a mis queridos alumnos de 9 años, pero claro, tal como les indico, la ortografía es necesaria, en primer lugar para que todos compartamos un código, y por la riqueza de nuestro lenguaje:

Sinónimos
Palabras homógrafas: que coinciden en escritura pero presentan diferente etimología y difieren en significado, como por ejemplo la palabra vela en su acepción de acción de velar proveniente de vocablo latino vigilare en contraposición con vela de tela, que proviene de la voz latina velum. Podríamos hacer una gran diferenciación entre diferentes tipos de homónimos y hablar de los lexicales (onda Vs honda), de los gramaticales (el orden Vs la orden), los léxico-gramaticales (poder verbo Vs poder nombre) y los morfológicos (la voz fui empleada como forma pasada del verbo ir o forma pasada del verbo ser), pero no se trata de una clase de Lengua Castellana ni mucho menos, no obstante en este aspecto ya comenzamos a encontrar algunos aspectos que hacen necesaria la ortografía.

Palabras homófonas: Coinciden en pronunciación pero no tienen por qué hacerlo en escritura y difieren en significado) El ejemplo que más uso es en muchas ocasiones el de la “A”, que puede ser empleada como preposición (a), como verbo (ha cantado) y como exclamación (¡ah, claro!).

Parónimos: La dificultad en la ortografía en estos casos presenta un valor semántico. Es habitual encontrar errores entre Actitud y Aptitud, espirar y expirar, absorver y absolver…

Existen más ejemplos, pero entremos directamente en el tema que nos ocupa.

Normas de ortografía, ¿nos las aprendemos?
Aquí nos topamos con una gran pregunta. Yo me planteo, ¿sirve de algo que un niño, un adolescente, se aprenda de memoria una norma?
Pues diré que no y que sí, y lo hago en orden cronológico. Me explico.
En un primer momento, cuando se comienza a escribir ya con soltura, en torno a tercero de Primaria, las normas se memorizan pero quedan memorizadas, no se usan. Lógico. Por las estructuras neuropsicológicas implicadas en el aprendizaje verbal de una norma ortográfica, no se va a hacer uso de las mismas al escribir cada palabra, pues las conexiones y almacenes que se trabajan en ambas funciones quedan bien diferenciados y en cierta medida inconexos.



¿Cuál es la mejor forma para aprender ortografía en los primeros años?
La lectura, sin duda alguna. La lectura en estos años ha de ser una lectura en la que se invite al estudiante a reflexionar sobre lo que está leyendo y, de forma organizada y programada pedirle que preste atención a diferentes letras en las palabras. Así comenzamos a establecer una conciencia ortográfica (contar con dicha conciencia ortográfica facilitará sobremanera la escritura acorde a las normas). Les invitamos a fijarse en la letra b, frente a la v, a la g frente a la j…
Posteriormente a la creación de esa conciencia ortográfica con conexiones semánticas será útil aprenderse la norma como apoyo a la conciencia generada. Antes del aprendizaje de la norma surge una primera actividad, que recomiendo para Primaria pero que puede llevarse a cabo en Secundaria para crear esa conciencia ortográfica.

ACTIVIDAD : CREANDO CONCIENCIA ORTOGRÁFICA
Vamos a seleccionar un texto que contenga diferentes aspectos ortográficos que deseemos trabajar. Voy a plantear un ejemplo para 1º ESO, en el que quiero generar conciencia de las siguientes cuestiones ortográficas:

  • Él Vs El
  • Hay – Ahí - ¡Ay!
  • Uso de la “b” tras la “m” 
  • Mas Vs Más

Una vez decididos los aspectos a trabajar (normas que quiero enseñar) elaboro cuatro textos en los que entren en juego todas las palabras que contienen dichas normas. No deben ser demasiado largos, pero si lo suficiente como para que concurran todas las palabras en sus diferentes formas varias veces y las normas (m y b en este caso) se repitan y se encuentren contraposiciones (n –v).

En el aula divido en cuatro grupos al alumnado y les ofrezco un texto a cada uno y les doy las siguientes pautas:

  • Leed el texto en conjunto. 
  • Marcad con un círculo rojo las palabras con tildes. 
  • Marcad con un círculo verde las palabras con letra “b” (intentaré que en el texto no haya demasiadas a parte de las que se presentan con el juego m-b).
  • Y marcad aquellas palabras que suenan /ay/ No se lo damos escritos, damos la instrucción verbal. 

Les ofrecemos una hoja de este estilo:

  • PALABRA: el
  • ¿Se escribe siempre así?: No
  • ¿Puede escribirse de otra forma?: También puede escribirse con tilde.
  • ¿Cuál es la norma práctica? Cuando se usa en vez de un nombre, con tilde. El resto de las veces sin tilde.
  • ¿Y la ortográfica? Pronombres con tilde y artículos sin ella.

Esta actividad nos sirve para que ellos mismos piensen y extraigan las ideas pertinentes acerca de por qué se escribe así  y si puede escribirse de otro modo.
Sólo usarán un libro de texto o un manual de ortografía para la última columna.
Pero claro, para la m-b quizá no nos sirva. Por ese motivo les invitamos a pensar si en las palabras con b observan una constante (útil para todas las normas ortográficas que se repiten siempre incluso con excepciones).
Ellos mismos se darán cuenta que siempre que hay m, después hay b, y si hemos usado la contraposición también lo verán.
Tras haber trabajado estos textos, se podrán presentar en el aula dichas tablas trabajadas, ellos podrán presentar en clase cada grupo una de las palabras o normas tratadas y veremos bien cómo han creado conciencia ortográfica de lo expuesto.

Si dedicamos media clase a la semana a trabajar estos aspectos, en un curso la ortografía cambia sobremanera al haber generado una conciencia ortográfica sustentada en principios semánticos al diferenciar más de mas, él de el, y el clásico ahí, del hay y del ¡ay!.

Al inicio del texto hacía referencia a la diferencia entre faltas ortográficas. Lo expuesto nos va a ser útil para aquellos estudiantes que cometen faltas en la ortografía que denominamos reglada, a la cual hemos llegado, en casi todas las ocasiones a partir de la arbitraria en la que usamos los sonidos y les damos un nombre a posteriori en base a esas reglas. Es un proceso complejo en el que participan rutas fonológicas y léxicas que sólo podemos llevar a cabo mediante las normas, esas que mis estudiantes dicen que se inventan “unos señores que quieren complicarles la vida”.

Pero tenemos también otra ortografía, la natural, aquella en la que los errores son otros bien diferentes en los que encontramos errores de omisión (el estudiante omite una letra), sustitución (sustituye una letra por otra siempre), adición (se añaden letras que no forman parte de la palabra) y de inversión (invierte el orden de las palabras).
Estos errores son bien diferentes a los de la ortografía reglada o arbitraria. Éstos últimos se aprenden y se corrigen mediante experiencia, mientras que por lo general, los errores en la ortografía natural pueden responder a diferentes aspectos, entre otros, habitualmente a los siguientes:

  • Alteraciones en la audición: estudiantes que presentan una alteración auditiva pueden estar manifestando la misma a través de su forma de escribir las palabras. Así, podemos encontrar omisiones y adiciones en diferentes palabras. No se trataría por tanto de una falta ortográfica, sino más bien de una representación escrita basada en la deficiencia producida en el procesamiento fonológico de lo escuchado (y por tanto aprendido). Este tipo de dificultad requerirá de apoyo especializado. 
  • Alteraciones en la dicción: caso éste en el que es habitual encontrar estudiantes con Dislalias o Disglosias. Al pronunciar erróneamente, debido a determinadas alteraciones en el lenguaje escrito, se produce una retroalimentación por vía auditiva de la palabra distorsionada. Se produce una aprehensión, permítase la expresión, de la palabra deformada que termina por interiorizarse. Igualmente, esta situación requerirá de una intervención especializada.
  • Bilingüismo: en los últimos años las enseñanzas bilingües están al alza. En el 2008 publicaba un artículo en el que explicaba diferentes aspectos de dicho tipo de Educación. Como puede observarse en el mismo, tenemos una gran problemática con los fonemas (en el aprendizaje del lenguaje en general) que en la educación bilingüe se ve aumentado. Encontraremos que el fonema /k/ puede pasar a ser representado por las letras C, Q y K aunque lo podemos ver escrito de forma errónea: kasa, koche, ciero (quiero), etc. 
¿Podemos entender estos aspectos como faltas ortográficas? De facto lo son, no obstante, no responden al mismo proceso. A día de hoy, no sólo necesitamos encontrar niños escolarizados en varias lenguas para observar dichas “faltas”, sirve con encontrar niños con padres nacidos en otros países, otras lenguas maternas, más de uno o dos idiomas hablados en casa, amigos o novios/as de otras nacionalidades y… aquí llega el boom: personas que se encargan del cuidado de los niños durante los 6 primeros de años de vida que apenas hablan español. Ya he visto serias dificultades en el lenguaje en niños que han pasado los primeros 4 años de vida con cuidadoras provenientes del este de Europa u otras regiones.

¿Este aspecto cómo lo resolvemos?
Aquí se trata de una mera cuestión de competencia en sentido competitivo. Si hablamos al estudiante durante 6 horas en clase en español, y el resto del tiempo el estudiante hace uso de otro idioma, nos enfrentamos a una batalla compleja. Debemos aumentar su consumo de lenguaje español y generar una conciencia de idioma muy práctica. Las normas pueden ayudar, pero no son la clave de la solución del problema.


  • Dificultades de aprendizaje específicas: En estos casos veremos niños con alteraciones en la escritura. Omisiones, inversiones, paragrafía escritora, agregados… No cumplen un patrón fijo ni se deben a ninguno de los aspectos previamente expuestos. Requerirán una atención especializada. 

¿CÓMO PUEDO AYUDAR A ESTOS ESTUDIANTES?
Nuevamente vamos a tratar de crear esa conciencia ortográfica, pero esta vez, dado que se trata de ortografía natural, espontánea, vamos a hacerlo de otra manera.
Es un método de oro que da unos resultados increíbles en pocos días.

Proponga al estudiante el siguiente trabajo para realizar en clase/casa durante un ratito cada día (no lleva más de 20 minutos):
Proponga a su estudiante un pequeño dictado (máximo 5 renglones). Dícteselo usted o facilite un texto para que se lo dicten en casa (dificultad en caso de familias no españolas por las alteraciones en la pronunciación) y posteriormente revíselo.
Marque cada una de las palabras que ha escrito mal.
Explíquele como se escriben: pronúncielas de forma muy marcada, escríbalas y posteriormente deje que el estudiante las copie.
Invítele a repasar la forma en que se escriben, suenan y se leen dichas palabras hasta que no cometa errores.
Vuelva a dictárselo. Revíselo y siga con el mismo proceso detallado.
Al día siguiente añada las palabras en las que ha cometido errores el estudiante y realice el mismo proceso expuesto.
En pocas semanas comprobará una mejora muy notable de la escritura de su estudiante.

La ortografía es la gran espina de los maestros de Lengua, el gran temor en la Selectividad, la vergüenza en muchas ocasiones del adulto, y la duda de muchas personas.

Leer. En la lectura se encuentra el 70% de la solución a los problemas ortográficos en niños sin dificultades.
Así que desde el aula hay que invitar a leer (en cualquier soporte), y si sospecha que en casa no van a hacerlo, deje un tiempo en clase para que lean. Será mucho más provechoso que otras muchas cosas.

Cierro este artículo con una petición enmascarada en recomendación: si encuentran estudiantes con dificultades en la escritura, derívenlos al Departamento de  Orientación y, si no cuenta su Centro con un Departamento de Orientación, derívelo a un especialista externo.

No hay nada peor que forzar a un estudiante a hacer algo para lo que presenta una dificultad que le incapacita poder lograrlo. 

Espero que haya resultado de interés esta pequeña aproximación al trabajo ortográfico.
Como siempre, quedo a su disposición para cualquier tipo de duda que puedan tener.
Un cordial saludo.

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